Seguramente los residuos se han quemado a lo largo de la historia, pero no es hasta el 1874, en Leeds (Inglaterra), que se construye la primera incineradora de residuos urbanos, debido a una epidemia de cólera. El inventor fue Alfred Fryer que diseñó la incineradora para purificar la materia orgánica, y curiosamente llamó al invento: Destructor.
La incineración de residuos es otra manera muy conocida y extendida para tratar los residuos que generamos, mediante la destrucción o aprovechamiento energético: la valorización energética.

La incineradora es una instalación dónde se produce la combustión controlada a temperaturas muy elevadas (más de 850ºC) de la fracción rechazo (contenedor gris) o de los rechazos de otras plantas de tratamiento, como de la planta de envases o rechazos de los Ecoparques (material que no se puede reciclar), entre otras. Toda la materia que entra en la planta incineradora se transforma en cenizas, escorias y gases, obteniendo la energía de la combustión que se puede transformar en electricidad (calentando agua y con una turbina) o en climatización (de frío o calor).
En una incineradora se queman los residuos de manera controlada para obtener energía
En las plantas inclinadoras no se queman todos los residuos, ya que algunos de los materiales no alcanzan su punto de fusión o se crean algunos productos residuales entre los que más destacan son:
- Las escorias representan un 20-25% en peso de los residuos y son aquel material que queda en el horno y no se puede ha quemado, como cerámicas, tierra, vidrios, objetos metálicos, entre otros. Los chatarra de las escorias se suelen aprovechar para reutilizar en otro sectores y las no metálicas se valorizan cuando es posible como material de relleno. Están calificados como residuos no peligrosos.
- Las cenizas materiales volátiles representan entorno a un 2 – 6% en peso de los residuos. Estos residuos son más peligrosas y contaminantes (residuos especiales) que los anteriores y se recogen por separado para llevarlos a un depósito de residuos controlado. Están catalogadas como residuos peligrosos.
Las plantas incineradoras pertenecen al grupo de instalación de valorización energética, pero también hay otros procesos de los cuales se obtiene un valor energético, como pueden ser:
- Incineradora
- Digestión anaeróbica en plantas del tratamiento mecánico biológico o TMB (Ecoparques)
- Combustibles derivados de residuos: material preparado y seleccionado que sustituye a un combustible fósil.
- Vertederos o depósitos controlados: la fermentación de la materia orgánica se obtiene el biogás.
A destacar las valorizaciones energéticas de última generación como por un lado la transformación de los residuos en combustible o CDR (Combustible Derivado de Residuos) que se puede aprovechar por ejemplo en cementeras y por otro lado la producción de etanol o diesel a partir de residuos.
Veamos los pros y los contras en próximos post.
¿Quieres saber más?
El libro Stop basura. La verdad sobre reciclar, Alex Pascual, Mayo 2016
Video: Planta incineradora de Sant Adrià (MUSICAL)
[1] PINFRECAT: Plan territorial de infraestructuras de gestión de residuos municipales de la Generalitat de Cataluña 2013-2020
[2] Según memoria 2013 del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente
[3] La valorización energética, ¿un eslabón necesario?. Laboratorioderesiduos.es